La quiropráctica o quiropraxia es la Ciencia de la Salud (se trata de un tipo de medicina alternativa) que busca el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mecánicos del sistema musculoesquelético, especialmente los de la columna vertebral.
La técnica utilizada es la terapia manual y la manipulación de la columna vertebral.
Dentro de la quiropraxia existe una rama llamada espinología en la que afortunadamente estamos especializados.

Espinología
La espinología es una técnica o terapia manual alternativa que consiste en la manipulación de una vértebra o grupo vertebral con alta velocidad y palanca corta, con impulso o “Thrust”.
Su principal objetivo es tratar las disfunciones articulares del raquis, que son producidas por la pérdida del juego articular, podríamos denominarlo como un “desajuste vertebral”.
Debido a dicho desajuste, se genera una alteración de la biomecánica y dinámica fisiológica de las estructuras articulares. Esta alteración provoca cambios fisiopatológicos en el sistema nervioso, lo que puede llevar a desarrollar diversos síndromes de dolor además de otras disfunciones orgánicas.
Todo este tipo de alteraciones no sólo actúan sobre la columna vertebral, sino que también afectan a la salud y el bienestar global del paciente, ya que hay una importante relación entre el sistema nervioso y la columna vertebral, donde se encuentra la médula espinal, que es una parte muy importante del sistema nervioso.
En la espinología utilizamos la técnica “Diversified Full Spine” que son diferentes tipos de manipulaciones de la espina dorsal, desde el atlas-occipital hasta el sacro-coxis.
Las características principales de la espinología son:
- La exploración táctil (palpación) donde los profesiones leemos como en braille la respuesta tisular local que se da como consecuencia de una situación patomecánica, lo que se conoce como desajuste vertebral.
- El empleo de una técnica que se basa en la manipulación de las vértebras con un impulso de alta velocidad y palanca corta. Esta técnica, la conseguimos con una puesta en tensión de los tejidos blandos de la vértebra fijándola, en extensión o flexión, en inclinación lateral y en rotación. Siempre estabilizando la misma en sus tres componentes de lesión:
- Perpendicular
- Paralelo al plano de la articulación
- Sin ningún movimiento rotacional o de tracción.
Indicaciones para el desarrollo de la técnica de la espinología:
Esta técnica esta especialmente indicada como tratamiento en las patologías mecánicas del raquis, es decir, todas aquellas que cursan de manera vertebral o para vertebral, acompañadas de dolor o con ausencia del mismo, referido o irradiado, e influenciado con posturas, movimientos y esfuerzos.
Se utiliza como una terapia preventiva, junto con el ejercicio físico adaptado de forma individual a cada paciente. Sobre todo, para patologías explicadas anteriormente, también conocidas como “dolor inespecífico de espalda”.
Dicho dolor, representa algo más del 95% de los cuadros médicos en pacientes de dolor de espalda. Tan solo el 1% de los casos se debe a una enfermedad sistémica, que es una de las causas de contraindicación de esta técnica.
A su vez, afortunadamente disponemos de servicio a domicilio para la realización de esta técnica que resulta tan efectiva.
Las contraindicaciones de la espinoligía pueden ser de tipo absoluto o relativa:
- De tipo absoluto: Es la contraindicación más importante, pues es cuando está comprometida la solución de continuidad de un hueso o incluso de los tejidos blandos de una articulación, como por ejemplo, accidentes o traumatismos.
Otro tipo de contraindicaciones absolutas son los procesos neoplásicos como el cáncer, la osteoporosis, el raquitismo, los reumatismos infecciosos o inflamatorios, anomalías congénitas y hereditarias, cardiopatías, aneurismas u otras enfermedades sistémicas.
Son también excluyentes las enfermedades que afectan al sistema nervioso, como la esclerosis múltiple, paraplejias o hemiplejias, epilepsia y neuropatías.
- De tipo relativo: Son aquellas en las que, por un motivo puntual, exista dolor o inflamación en una articulación, bien sea en el hueso o en los tejidos blandos periarticulares, normalmente debido a una causa traumática. En estos casos, se recomienda esperar hasta que el proceso agudo finalice.
También como contraindicación de tipo relativa, es en la que existe un rechazo del paciente por causas psicológicas y/o fobias.
